Al artista francés Edgar Degas se le daba especialmente bien captar el momento. Además de la representación pictórica de caballos, las bailarinas de ballet también figuraban entre los temas artísticos favoritos de Degas. Por eso, numerosos motivos del artista, nacido en París en 1834, están dedicados al ballet, donde la gracia y la ligereza desempeñan el papel principal.
El espectador también conoce la gracia de las jóvenes bailarinas de ballet en la obra "Dos bailarinas de amarillo". El hecho de que las dos bailarinas se encuentren en un entorno natural es especialmente eficaz. El amarillo de la ropa armoniza a la perfección con el azul veraniego del cielo y el verde de la pradera, cuyo color también se refleja en el vestuario.
El original fue creado en 1896. Fue pintado con pastel y carboncillo sobre papel.