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Con su forma de gota ondulada, los ornamentos recuerdan a los arabescos y a los motivos de azulejo orientales: arriba y abajo terminan en una punta fina y en el centro se redondean con suavidad. Colocados uno junto a otro, las puntas encajan entre sí y las formas individuales se convierten en un patrón fluido. En filas alternadas surge un mosaico clásico, y una disposición en forma de rombo recuerda a un gran tapiz de fieltro. Igual de bien funcionan los ornamentos repartidos en un grupo desenfadado, subiendo en diagonal por la pared como una escalera o como una única pieza de gran formato que se convierte en un punto focal sereno. Quien juega con los colores puede, por ejemplo, colocar unos cuantos acentos intensos sobre una superficie clara, mezclar tonos cálidos o mantenerse en una sola gama de color.
Como decoración de pared de fieltro, los ornamentos cumplen además una segunda función: el material actúa con función acústica, amortigua el sonido y reduce la reverberación de la habitación. En una superficie grande y continua, los ornamentos funcionan como paneles acústicos de fieltro y aportan una acústica notablemente más tranquila, por ejemplo sobre el sofá, detrás de la cama o en la oficina en casa.
El fieltro, resistente y agradablemente suave, es ligero y fácil de fijar a la pared. Ya sea como elemento cálido en el salón, como decoración en el dormitorio o como punto de atención en el recibidor: la forma de gota con su vaivén de arabesco encaja tanto en ambientes boho y mediterráneos como en espacios modernos y serenos.
Ya sea como ornamento individual o como set completo: los ornamentos están disponibles en varios tamaños y en distintos colores, para que cada pared tenga su propio patrón.
Con su forma de gota ondulada, los ornamentos recuerdan a los arabescos y a los motivos de azulejo orientales: arriba y abajo terminan en una punta fina y en el centro se redondean con suavidad. Colocados uno junto a otro, las puntas encajan entre sí y las formas individuales se convierten en un patrón fluido. En filas alternadas surge un mosaico clásico, y una disposición en forma de rombo recuerda a un gran tapiz de fieltro. Igual de bien funcionan los ornamentos repartidos en un grupo desenfadado, subiendo en diagonal por la pared como una escalera o como una única pieza de gran formato que se convierte en un punto focal sereno. Quien juega con los colores puede, por ejemplo, colocar unos cuantos acentos intensos sobre una superficie clara, mezclar tonos cálidos o mantenerse en una sola gama de color.
Como decoración de pared de fieltro, los ornamentos cumplen además una segunda función: el material actúa con función acústica, amortigua el sonido y reduce la reverberación de la habitación. En una superficie grande y continua, los ornamentos funcionan como paneles acústicos de fieltro y aportan una acústica notablemente más tranquila, por ejemplo sobre el sofá, detrás de la cama o en la oficina en casa.
El fieltro, resistente y agradablemente suave, es ligero y fácil de fijar a la pared. Ya sea como elemento cálido en el salón, como decoración en el dormitorio o como punto de atención en el recibidor: la forma de gota con su vaivén de arabesco encaja tanto en ambientes boho y mediterráneos como en espacios modernos y serenos.
Ya sea como ornamento individual o como set completo: los ornamentos están disponibles en varios tamaños y en distintos colores, para que cada pared tenga su propio patrón.