

Lentamente pero sin pausa, el rosa, color lleno de clichés, pierde su imagen: hace tiempo que este tono pastel no es solo un rasgo de lo que se llamaba el sexo débil. También cada vez más hombres se sienten atraídos por los tonos suaves y bellos del rosa. En el fondo, tampoco esta evolución es una novedad en la historia de la humanidad. Antes de los años veinte, el rosa pasaba por ser el color de la masculinidad y el azul, el de la feminidad.
Los tonos rosados pertenecen a la familia de los bellos colores pastel y crean en cualquier estancia un ambiente muy acogedor y ligero. Por esa razón se pintan a menudo de rosa las habitaciones de bebé o los dormitorios. Los matices empolvados del rosa recuerdan a las flores y a la floración de la primavera, por lo que el color se asocia también a esa estación. Además, el rosa es un buen color de fondo, que se mantiene discretamente en segundo plano.
En realidad, el rosa es el único color que no trae consigo desventajas. Tanto si lo usas en grandes superficies como pintura de pared como si lo empleas para crear acentos: con el rosa embelleces cualquier estancia con un soplo de romanticismo y ligereza. El color es ya visualmente tan liviano que esas cualidades se transmiten rápido a quien lo mira. Así, esta pintura de pared es adecuada para casi cualquier estancia en la que se desee ese efecto.
También en los tonos rosados se distinguen distintos grados de efecto: cuanto más oscuro y profundo es el rosa, más calidez y feminidad transmite. Cuanto más claro y pastel, más abierto y ligero resulta el efecto. La simbología del rosa merece igualmente una mención: el color se asocia a la dulzura y a la sensibilidad. Descubre aquí nuestros variados tonos rosados para tu pared personal en wall-art.
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