

¿Tienes la sensación de que en la transformación de tu idilio doméstico debes pisar el acelerador? ¿Pero por falta de ideas no acabas de arrancar? Has esbozado los primeros enfoques, ¿pero la ruta prevista da más bien una impresión floja?
¿Deseas más potencia y un concepto de espacio ante el que quienes lo contemplen tengan que abrocharse el cinturón para no caerse de la silla? Si perteneces al grupo que lleva gasolina en la sangre, entonces apuesta por cuadros que muestran vehículos. Ya seas fanático de las motos, aficionado a los clásicos o adicto a la adrenalina: con estas imágenes ágiles tomas sin duda la curva adecuada.
Tanto hombres como mujeres se sienten atraídos por los vehículos. Hay incluso quien mantiene una relación amorosa con su coche. Da igual que se trate de un deportivo, una berlina o un utilitario. Naturalmente todo depende de la chispa inicial. Prácticamente del primer instante en que conductor y vehículo se encuentran. Los amantes del automóvil ponen por norma el ojo en el rostro. Del frontal, los apasionados leen rasgos humanos. Como ojos sirven los faros, el logotipo es la nariz y la parrilla hace las veces de boca. ¿Una locura? Quizá, pero un vehículo bien proporcionado y elegante pone realmente a mil a los locos del motor.
Ya entre los niños el amigo de dos o cuatro ruedas se ha implantado firmemente en la conciencia. Los chicos disfrutan cuando atraen las miradas admiradas de las niñas, solo porque dan vueltas en el arenero con un modelo rojo de Ferrari. O cuando recorren con paso seguro el patio del colegio con juguetes como una hormigonera, una grúa o un volquete.
En resumen, los conductores se rinden ante la visión de tapicerías de cuero, instrumentos cromados, elegantes elementos de madera y metal del interior y graciosas chapas de carrocería. Apenas sorprende, pues, que estas joyas se aparquen incluso en el salón de casa. Los coches en miniatura llevan mucho tiempo con plaza fija en vitrinas, muebles de pared y aparadores. Ya sea un Escarabajo VW de 1955 fiel al detalle, un Fiat 500L de 1968 reproducido o una Simson Schwalbe: sobre todo las piezas de coleccionista se destacan debidamente en casa.
Antaño las fotografías de los favoritos de dos y cuatro ruedas se colgaban en el garaje o en el sótano. Las imágenes de clásicos restaurados y de coches laboriosamente tuneados eran las que más lucían.
Hoy en día las reproducciones existen sobre lienzo, Alu-Dibond, madera, póster, fotomural o cuadros de cristal, en las composiciones más diversas. Entretanto, estas decoraciones murales se han convertido en auténticas obras de arte. Las últimas tecnologías de impresión y los materiales de calidad dan a las imágenes una calidad brillante y las convierten en focos de atención irresistibles.
Ya no hay ningún motivo para aislar estas piezas en habitaciones apartadas. Y menos aún cuando la imagen del coche soñado transmite la sensación de que los cilindros rugen y la aguja del cuentarrevoluciones salta a la zona roja. Cuando la lámina está representada de forma tan realista que, al mirar la fotografía, uno creería quedar aplastado contra los asientos deportivos de un Bugatti.
Muchos coches y motos son productos de diseño de primerísima categoría y merecen ser puestos en escena con efecto. Gracias a las variadas ejecuciones, los cuadros con vehículos se integran con enorme facilidad en toda la zona de estar.
Los clásicos que reflejan un juego de colores intenso lucen de maravilla en mundos como el shabby chic, el retro, el vintage o el art déco. Los vehículos históricos irradian un aura única. Cuando, por ejemplo, la pintura de un clásico como un Chevrolet brilla bajo el sol ardiente, esa escena da ganas de salir a dar una vuelta. Los grandes coches americanos de los años cincuenta te llevan a un viaje en el tiempo de lo más particular. Esos elegantes clásicos huelen a libertad y dan a cualquier pared un toque nostálgico.
Pero no solo los clásicos saben llevar las superficies murales al gran escenario. Veamos, pues, qué posibilidades expresivas ofrecen realmente los cuadros con vehículos.
Los cuadros que presentan coches o motos se apartan en la oficina aparentemente de la norma y, sin embargo, benefician también a la inspiración creativa. Por su factura exquisita, estas piezas resultan siempre modernas y muy estimulantes. Las fotografías en blanco y negro con coches de muchos caballos crean en los espacios profesionales un punto focal al que nadie puede resistirse. Estos elementos decorativos fuera de lo común logran sobre un escritorio un efecto contundente.
Incluso en el recibidor o en el salón, los cuadros con vehículos sacuden el ambiente de forma impresionante. Quizá un cuadro de vidrio acrílico que muestra un Cadillac rojo desguazado que lleva muchos años arrastrando su existencia en el desierto. O un póster XXL que te lleva de viaje por Londres con un taxi y un autobús. Una buena dosis de encanto desprende el póster de Matteo Colombo, que presenta un tranvía histórico de San Francisco.
Como ves, hay multitud de puntos de partida visuales para dar a tu cosmos personal un impulso refrescante. También en la habitación infantil los cuadros con vehículos gustan mucho. Quien no sea tan aficionado a los coches de carreras y demás podría recurrir como alternativa a un globo aerostático. Sobre todo un globo de MDF (tablero de fibra de densidad media) provoca caras de asombro. Además, esta decoración de madera crea una atmósfera en la que sentirse a gusto.
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